El devenir histórico de Vicente López marcó una tendencia propia a la construcción de hogares. Al parecer, el gobierno municipal lo interpretó de otra manera.
Desde un principio, Vicente López fue una ciudad para disfrutar del aire puro, del silencio de sus calles y de su mejor paisaje, el río. Esto parece estar tomando otro rumbo debido a los anuncios de construcción que informó la municipalidad.
Estas construcciones consisten en una serie de torres que cubren gran parte del Paseo de la Costa y prometen quitar espacios verdes y contaminar este hermoso paisaje.
Ante el anuncio, hubo reclamos de los vecinos para intentar que el municipio revea su decisión. Lamentablemente para todos, esto no fue así y las torres ya se están asomando. A pesar de esto, los vecinos no se rinden y cada fin de semana se encuentran en puntos estratégicos de la zona (Libertador e Irigoyen) y entregan volantes informando a los vecinos que no son conocedores de la situación, acerca de los perjuicios que provocará la construcción de estas polémicas torres.
Resumiendo, aquellos mismos que aseguraban de Vicente López una ciudad para vivir, hoy la están convirtiendo en una ciudad para construir.
Gonzalo Gavagnin
lunes, noviembre 24
viernes, noviembre 14
La suerte esta echada
Una historia real que transcurre en Vicente Lopez
Era octubre. Un fin de semana antes de que se celebrara la Noche de Brujas, una amiga mía de la infancia cumplía años. Dieciocho, los esperados Dieciocho.
Su padre era dueño de un café en Vicente López, y ella iba a realizar su cumpleaños ahí.
Cuando llegamos Mariana y yo, él ya había ingresado.
Al acercarnos a la puerta visualizamos a Lucia, la cumpleañera, fumando en la puerta del café.
Café de Paris se había llamado por mucho tiempo esta confitería, y seguía conservando su estilo francés y su nombre tan conocido en el barrio. Está ubicado en una intersección de varias calles, en una de las tres esquinas, entre Azcuénaga y Melgar(calle que solo se extiende por cuatro cuadras)
Volviendo a lo que nos concierne, saludamos a Lucía y entramos.
Antes de que nosotras llegáramos, se paseaba por las calles adoquinadas de Azcuénaga José Luis, un viajero, un madrileño que había venido solo por una semana a conocer el sur pero pasaba por Buenos Aires. Pasó por la puerta de café de Paris y le preguntó a Lucia si podía pasar al café a escribir unas postales.
Lucia le dijo que era una fiesta privada, pero que lo invitaban, así que podía pasar tranquilamente.
Retomando nuestra entrada, Lucia nos aviso de José Luis, y como sabia que yo había estado en España hacía poco, me encomendó su entretenimiento. Nos introducimos y comenzamos a hablar, nos contó a Mariana y a mí el fin de su viaje: conocer el sur Argentino.
Nos quedamos charlando hasta las 3 a.m. y quedamos en reunirnos a cenar el jueves, luego de que el regresara del Sur.
Ese jueves fuimos a tomar algo a Puerto Madero, Mariana, él y yo. Él nos invitó los tragos, e insistió en ir a comer a otro lugar. Nos dirigimos a un restaurante de Palermo Soho. Él ordenó una ensalada de campo; yo, un pollo al champignon; y Mariana, un lomo a la pimienta.
Yo ofrecí encargarme de la cuenta, esperando que él dijera que no, pero con sorpresa no se opuso y me respondió que ya había pensado que fuera yo la que pagara, por eso se había pedido algo económico. Nos reímos.
El viernes siguiente, él se volvía para Madrid, pero yo le quería llevar un regalo ya que él nos había traído del sur unas piedras preciosas. Así que me acerqué al Hotel Vicente López, ubicado en Melo y Libertador, donde se estaba alojando, y luego de intercambiar regalos, me regalo un billete de la Lotería Nacional.
Comentó que en Madrid se acostumbra a regalar billetes de la lotería cuando se conoce a una persona por casualidad, ya que si el azar une a estas personas, el azar también puede darles suerte.
El billete se sortea en Navidad. Eligió el billete 10077. Setenta y siete significa las piernas de mujer, y 7+7+1=15, la niña bonita.
Me parece que se tomó lo del azar muy en serio.
Luciana Faustini
Era octubre. Un fin de semana antes de que se celebrara la Noche de Brujas, una amiga mía de la infancia cumplía años. Dieciocho, los esperados Dieciocho.
Su padre era dueño de un café en Vicente López, y ella iba a realizar su cumpleaños ahí.
Cuando llegamos Mariana y yo, él ya había ingresado.
Al acercarnos a la puerta visualizamos a Lucia, la cumpleañera, fumando en la puerta del café.
Café de Paris se había llamado por mucho tiempo esta confitería, y seguía conservando su estilo francés y su nombre tan conocido en el barrio. Está ubicado en una intersección de varias calles, en una de las tres esquinas, entre Azcuénaga y Melgar(calle que solo se extiende por cuatro cuadras)
Volviendo a lo que nos concierne, saludamos a Lucía y entramos.
Antes de que nosotras llegáramos, se paseaba por las calles adoquinadas de Azcuénaga José Luis, un viajero, un madrileño que había venido solo por una semana a conocer el sur pero pasaba por Buenos Aires. Pasó por la puerta de café de Paris y le preguntó a Lucia si podía pasar al café a escribir unas postales.
Lucia le dijo que era una fiesta privada, pero que lo invitaban, así que podía pasar tranquilamente.
Retomando nuestra entrada, Lucia nos aviso de José Luis, y como sabia que yo había estado en España hacía poco, me encomendó su entretenimiento. Nos introducimos y comenzamos a hablar, nos contó a Mariana y a mí el fin de su viaje: conocer el sur Argentino.
Nos quedamos charlando hasta las 3 a.m. y quedamos en reunirnos a cenar el jueves, luego de que el regresara del Sur.
Ese jueves fuimos a tomar algo a Puerto Madero, Mariana, él y yo. Él nos invitó los tragos, e insistió en ir a comer a otro lugar. Nos dirigimos a un restaurante de Palermo Soho. Él ordenó una ensalada de campo; yo, un pollo al champignon; y Mariana, un lomo a la pimienta.
Yo ofrecí encargarme de la cuenta, esperando que él dijera que no, pero con sorpresa no se opuso y me respondió que ya había pensado que fuera yo la que pagara, por eso se había pedido algo económico. Nos reímos.
El viernes siguiente, él se volvía para Madrid, pero yo le quería llevar un regalo ya que él nos había traído del sur unas piedras preciosas. Así que me acerqué al Hotel Vicente López, ubicado en Melo y Libertador, donde se estaba alojando, y luego de intercambiar regalos, me regalo un billete de la Lotería Nacional.
Comentó que en Madrid se acostumbra a regalar billetes de la lotería cuando se conoce a una persona por casualidad, ya que si el azar une a estas personas, el azar también puede darles suerte.
El billete se sortea en Navidad. Eligió el billete 10077. Setenta y siete significa las piernas de mujer, y 7+7+1=15, la niña bonita.
Me parece que se tomó lo del azar muy en serio.
Luciana Faustini
Convocatoria de ARTVILO al III Salón de Dibujo "Raul Alonso" 2008, en el Museo Rómulo Raggio
Excelente es el calificativo que merece la convocatoria de ARTVILO (Artistas Visuales de Vicente López) al III Salón de Dibujo "Raul Alonso" 2008, en el Museo Rómulo Raggio, ubicado en Gaspar Campos 861, Vicente López.
Una exposición cuyas obras se basaron principalmente en el dibujo, caracterizado por la ausencia de color, la utilización de luces y sombras, la línea como principal protagonista, a partir del uso del lápiz y el plumín.
“Un poco de cariño” de Mariana de Brachi es una obra estremecedora y fascinante en la cual la abstracción y la realidad hacen de ella algo increíble a los ojos, dejando a uno realmente admirado, se ha llevado todas las miradas de los presentes.
No dudaría ni una sola vez en recomendarla a todos aquellos que disfrutan y saben apreciar al arte en toda su esencia.
Muestra presenciada el pasado martes 11 de noviembre.
Agustina Gonzalez Garcia
martes, noviembre 4
Noche
De invierno o de verano
estrellada o nublada
fría o calurosa
pero siempre mágica.
Es como las mujeres, impredecible
es como los hombres, rebelde.
De cuando en cuando se empapa de sexualidad inocua
es cuando ella aparece tan llena.
Para algunos es larga, para otros corta
a algunos no les gusta, a otros les encanta.
Si queres que se acabe rápido, no termina nunca.
Si queres quedarte con cada instante y que dure por siempre pasa rápido.
Así,
desesperada y controversial
loca pero coherente
es la noche.
Juan Cruz Bordagaray
estrellada o nublada
fría o calurosa
pero siempre mágica.
Es como las mujeres, impredecible
es como los hombres, rebelde.
De cuando en cuando se empapa de sexualidad inocua
es cuando ella aparece tan llena.
Para algunos es larga, para otros corta
a algunos no les gusta, a otros les encanta.
Si queres que se acabe rápido, no termina nunca.
Si queres quedarte con cada instante y que dure por siempre pasa rápido.
Así,
desesperada y controversial
loca pero coherente
es la noche.
Juan Cruz Bordagaray
viernes, octubre 31
Lluvia tuya
Desde aquella ventana, sin sol y con nubes,
miro llover,
Seguramente, si no fuese desde mi balcón,
no tendría esta magia.
¿Qué es lo que me pasa en la lluvia?
Nada, simplemente me recorre...
me recorre un sentimiento confuso,
creo que es el amor.
¿Por qué pienso que es el amor?
Simple, porque en la lluvia te veo,
por eso la lluvia es hermosa,
por eso la amo con toda mi juventud y todo mi sexo
Sos indiferente a mi sentimiento,
entiendo que me duele,
que sufro,
igualmente, te amo.
No puedo dejar de hacerlo,
¿Será por tu laboriosidad?
¿Será por tu extremado feminismo?
No se lo que sea, pero no me importa.
La lluvia es más espesa,
hasta me duele,
me duele en el alma,
no tenerte.
Me quedo solo contemplando,
a la lluvia,
a vos,
o a vos en la lluvia
Si advirtieras
que te estoy mirando,
que me estoy muriendo,
la lluvia cesaría.
Es tan lindo
saber que existís,
saber que te puedo mirar,
me haces sentir vivo
Esta parando de llover y reflexiono,
no me miraste,
no me sentiste,
para mí el sol aún no sale.
Juan Cruz Bordagaray
Juan Cruz Bordagaray
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